Ampliar la capacidad, sin embargo, no era el único objetivo. Frimesa también buscaba responder a los cambios en el perfil del consumidor, que cada vez demanda porciones más pequeñas y productos adaptados al estilo de vida moderno, como personas que viven solas o en hogares más pequeños.
Como explica Elias: “Los consumidores buscan productos individualizados. Esta demanda ya es una realidad y exige líneas capaces de satisfacer plenamente estas expectativas.”
Atender este escenario requiere mayor precisión, trazabilidad total y rendimiento optimizado en todas las etapas de la línea de producción.
La automatización como motor de crecimiento
La alianza entre Frimesa y JBT Marel tiene muchos años, con experiencias exitosas en otros proyectos. Esta relación de confianza desempeñó un papel clave en la elección tecnológica para el nuevo emprendimiento.
“Nuestra meta era 1.000 cabezas por hora, y identificamos a JBT Marel como el proveedor capaz de cumplir con las exigencias del proyecto”, explica Elias.
Tras visitas técnicas a plantas en EE. UU. y Europa, Frimesa definió la mecanización y la automatización total como prioridades. Esto significaba conectar todas las etapas —desde la faena hasta el corte y el desposte— mediante software en tiempo real, para garantizar consistencia, velocidad y control.
La capacidad de JBT Marel para suministrar líneas completas y altamente precisas, respaldada por un sólido soporte técnico y un desempeño comprobado, reforzó la decisión. Elias destaca el resultado:
“JBT Marel entregó lo que prometió y hoy ya estamos operando por encima de la capacidad nominal planificada.”